EL NAUFRAGO



Hay un naufragio, en sentido figurado, y es cuando naufragamos en cuanto a la fe algunos.(1ªTimoteo 1:19).
Este naufragio se produce cuando no mantenemos una vida de fe y una conciencia limpia. El pecado poco a poco va tomando posiciones y llega a dominar tu vida, tus desiciones y tu conducta.

 Para evitar el naufragio espiritual no hay nada mejor que mantener aunque sea una buena conciencia porque cuando nos falta la fe, la conciencia es lo único que nos comunica con nuestro Creador y nos enseña lo que está bien y lo que está mal, la conciencia es el piloto rojo que se enciende cuando pisamos terreno minado, es el motor alternativo de reserva cuando se va la luz. La conciencia y la fe van juntas, si tienes una buena conciencia tu fe crece, y al mismo tiempo cuuando tu fe se apaga tu conciencia se debilita, aunque no termina.


En este mundo "cristiano" donde muchos han dejado la nave de la Iglesia religiosa buscando algo más enrriquecedor y noble y se han arrojado al mar en bote o a nado, algunos han arribado en cualquier isla desierta donde han rehecho su vida espiritual junto a otros naufragos, pero hay unos que navegan sin rumbo por estos mares y están a punto de ahogarse. Otros han vuelto al barco al ver el mar embravecido y han tenido miedo de salir de la "seguridad" que da la institución . Pero seguro que si miramos hacia arriba y confiamos en aquel que nos da la vida, de alguna manera seremos rescatados con el salvavidas de la fe y trasladados a la tierra prometida, donde hay paz y bendición.

No tengas miedo de obedecer la voz del Espíritu y atrévete a vivir.

(Hebreos 11.8)

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